Centro de Terapias Alternativas y Biológicas

Historia del Drenaje Linfático

El drenaje linfático como terapia e incluso la consideración del sistema linfático como uno de los sistemas orgánicos del cuerpo es bastante reciente, pero tiene raíces antiguas.

Los primeros documentos que se conservan donde se hace mención a la linfa es el "Corpus Hipocraticum" de los alumnos de Hipócrates (460-377 a.C.), donde se cita la existencia de unos conductos que llevaban "sangre blanca", como la denominaron. Aristóteles prefirió llamarlo "líquido incoloro"; casi sin lugar a dudas las diferencias en cuanto al color se debieron a que Hipócrates encontró esos conductos cerca de los intestinos, donde recogen la grasa y por tanto adquiere un tono blanco lechoso este líquido que de por sí es casi transparente.

Herófilo (335-280 a.C.) fue junto con su colega Erasístrato el primero en realizar disecciones anatómicas. Por desgracia, la inmensa mayoría de sus trabajos ardieron cuando Julio César destruyó Alejandría. Aun así, en uno de sus trabajos recuperados gracias a la actual tecnología escribe textualmente: "De los intestinos salen unos conductos que no van a parar al hígado sino a una especie de glándulas".

Por desgracia, pasado el periodo de la Antigüedad hay un "gran vacío" en el campo de la ciencia.
No fue hasta que Andries van Wesel, más conocido como Andreas Vesalius (1514-1564) "refunda" la anatomía gracias a sus disecciones de cadáveres humanos.

En lo que atañe al sistema linfático, no fue hasta 1622 que Gaspare Aselli descubre unos conductos de aspecto lechoso en el intestino del perro. Luego Jean Pecquet en 1651 descubrió ya en un cadáver humano que existía un conducto torácico que unía la vena subclavia izquierda con un receptáculo situado en la zona lumbo-abdominal y que terminaría conociéndose como "Cisterna de Pecquet".

Thomas Bartholin (1655-1738) fue el primero en "unir" todos estos elementos y considerarlos un mismo sistema funcional, dándole el nombre de "vasos linfáticos" a esos conductos y "linfa" (en latín, "lympha", "limpidus", es decir, "limpio") al líquido que transportaban, debido a su aspecto transparente.

El conocimiento del sistema linfático no avanzó mucho más hasta hace relativamente poco tiempo, cuando aparecieron los microscopios electrónicos. La razón es que a nivel "macroscópico", la que da el ojo humano de forma natural, estos vasos linfáticos se encuentran dentro del tejido dérmico y son prácticamente transparentes. Por supuesto, no ayuda el hecho de que sean pequeños y frágiles, ni que el formol, principal líquido fijador de los cadáveres, colapse totalmente estos conductos que ya de por sí son difíciles de identificar.
Incluso hoy en día todavía se desconocen cosas sobre la estructura y el funcionamiento del sistema linfático.

En la década de 1930 Emil Vodder, junto con su mujer Estrid Vodder, fue desarrollando un tipo de masaje realizado sobre ganglios linfáticos para tratar a personas con enfermedades pulmonares cronificadas. En la primavera de 1936 presentó por primera vez al público esta terapia que llamó Drenaje Linfático Manual, en una conferencia sobre belleza ("Santé et beauté") en París.
Pese a ser también conocido como "método del Dr. Vodder", el tratamiento de "doctor" puede llevar a confusión: Emil Vodder no era médico (aunque sí lo era su esposa Estrid), sino que se doctoró en filosofía y a lo largo de su vida realizó otros estudios, entre ellos los de fisioterapia, pero no terminó medicina.




Como nota de opinión personal, quiero comentar que el nacimiento del drenaje linfático fue "arriesgado".
El conocimiento que en aquella época se tenía de los ganglios linfáticos incluía la prohibición de tocarlos en caso de que estuvieran inflamados, pues movilizar los líquidos de dicha zona conlleva el riesgo de extender aun más la enfermedad que se sufra. De hecho, actualmente se contempla la posibilidad de que una de las formas de expansión primaria de las metástasis cancerosas sea a través del líquido intersticial de los tejidos conectivos y, eventualmente, la linfa.
Sin embargo, la mayoría de pacientes que trataba Vodder como fisioterapeuta eran enfermos crónicos. Supongo que nunca estaremos seguros si fue por temeridad o por un proceso lógico-deductivo que desembocó en un nuevo enfoque de los conocimientos, el caso es que empezó a tocar y masajear los ganglios inflamados de estos enfermos crónicos y observó que mejoraban... Si hubieran sido enfermos agudos, con el brote activo, seguramente el resultado habría sido el contrario.

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